"Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo"
Benjamin Fraklin

viernes, 22 de julio de 2011

"Esos locos maestros"

Un buen amigo me ha mandado el típico e-mail en cadena de esos. Pero no de los que te traen "mala" o "buena" "suerte". Se trata de un e-mail que te hace sonreír, que habla de aquellos insensatos que se dedican al magisterio. Pero los que lo hacen con ilusión y ganas. A ver si pronto me veo, nos vemos, en esa tesitura.


Así que lo comparto con vosotros, que sé que estáis escondidos, pero unos cuantos me leéis (que luego me lo decís en persona), aunque no me dejéis ni un triste comentario (esta es una indirecta de las directas). Os lo dedico a vosotros, para que tengáis la ilusión que la profesión merece y os saque alguna sonrrisilla.



“Esos locos que enseñan. Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano por la mañana y están en el cole una hora antes,otros salen del cole una hora más tarde porque tienen entrevistas con los padres que trabajan y no pueden acudir a otra hora, otros recorren todos los días más de 100Km de ida y otros tantos de vuelta. Están locos.
En verano les dan vacaciones, pero no desconectan del todo, piensan en sus clases, preparan tareas para el curso siguiente. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros con una botella de agua a su lado. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando, a veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión.
Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra.
Qué será de ellos y ellas. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos. He escuchado que llegan cargados con cuadernillos y exámenes, que han corregido la tarde anterior en su casa.
Son mujeres y hombres, casados, solteros,...de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.
Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que no los valoren, les critiquen e incluso les quiten autoridad, (a veces hasta les agreden), pero ellos siguen hacia adelante.
Están mal; por las tardes quedan para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de su ocio para reciclarse.
Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas como esperaban, que se alegran cuando sus alumnos avanzan.
Están mal de la cabeza, yo los he visto. Dicen de algunos que fueron muy importantes, que siempre tienen palabras de aliento; dicen sólo que son MAESTROS y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO.

2 comentarios:

  1. Quien quiere ser maestra/o por todo esto, es lo que siempre se ha entendido de ser docente por vocación. Por cosas así yo quiero ser maestro!!
    Buen post!

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  2. :-) conozco yo una de esos y ojalá nunca pierda su locura porque es de esas locuras que no se curan con camisas de fuerza ni con medicamentos, solo con sonrisas de los niños a los que educan.

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